La frase de John Muir que invita a mirar la naturaleza de otra manera: “En cada paseo uno recibe mucho más de lo que busca”


John Muir recorrió las montañas Wasatch, cerca de Salt Lake City, en julio de 1877. De ese viaje salió una frase que después fue publicada en el San Francisco Daily Evening Bulletin: “En cada paseo uno recibe mucho más de lo que busca”

No nació como una consigna de bienestar. Muir venía de una vida marcada por caminatas largas, observación directa y una relación muy física con montañas, bosques, rocas y ríos.

La frase completa atribuida a John Muir dice: “En cada paseo por la naturaleza, uno recibe mucho más de lo que busca”.

Muir no hablaba desde una excursión aislada. Había hecho de la caminata una forma de conocimiento. Caminaba para observar, escribir y entender los territorios que después iba a defender.

Muir lo puso en palabras mucho antes de que se hablara del contacto con la naturaleza como práctica de bienestar. Para él, la naturaleza no era un lujo de viaje ni una pausa de fin de semana. Era una casa mayor, una red de la que las personas también formaban parte.

John Muir nació en Escocia en 1838 y emigró de niño a Estados Unidos. Con el tiempo se convirtió en naturalista, escritor, explorador y una de las voces más influyentes en la defensa de la naturaleza salvaje de Norteamérica.

Su nombre quedó especialmente unido al Valle de Yosemite, en California. Muir no lo miró solo como un paisaje bello, sino como un territorio que debía ser protegido frente al avance de la explotación.

En 1892 fundó el Sierra Club, una organización clave en la historia del conservacionismo estadounidense. Ese dato lo separa de la imagen del simple caminante romántico.

Su influencia llegó hasta Theodore Roosevelt. La defensa de los grandes paisajes naturales ayudó a fortalecer la protección de varios parques nacionales en Estados Unidos.

Muir compartía una sensibilidad cercana a la de Henry David Thoreau, aunque su camino fue distinto. Los dos desconfiaban de una vida dominada por lo superfluo y encontraban en la naturaleza una medida más simple de las cosas.

La frase de Muir vuelve a leerse con fuerza en un presente saturado de pantallas y estímulos. Pero su valor no está en oponer naturaleza y vida moderna como si fueran mundos separados.

Lo que Muir defendía era más profundo: las personas no están fuera del mundo natural. Alejarse por completo de ese vínculo también podía significar perder una parte de la propia orientación.

Décadas después, distintos estudios realizados en Japón, Corea y Europa empezaron a medir algunos efectos del contacto con espacios naturales. Entre los resultados más citados aparecen la reducción del cortisol, la baja de la presión arterial y mejoras en el estado de ánimo.

De esa línea surgió el shinrin-yoku, conocido como baño de bosque. La práctica consiste en permanecer en un entorno arbolado con atención, sin convertir la caminata en una carrera ni en una tarea más.

El 22 de junio, Día Mundial de las Selvas Tropicales, recuerda otra dimensión del tema. Las selvas cubren cerca del 6% de la superficie terrestre, pero albergan más de la mitad de las especies animales y vegetales del planeta.

Fuente: www.clarin.com

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